En Inglaterra, descubrimos las tiendas Ann Summers, cuya “especialidad” es la gama de vibradores Rampant Rabbit.
La principal ventaja de ir a una “verdadera” tienda de sextoys en lugar de un sexshop online, es la posibilidad de manosear los modelos de exposición para palpar su textura, ver cómo funcionan, si sus vibraciones parecen eficaces, si parecen ergonómicos, y comprobar que su tamaño corresponde a lo que se busca.
En internet, sí se encuentran las dimensiones de los objetos, pero aun así a veces es difícil hacerse una idea concreta. En fin, nunca se está a salvo de un error de escala.
Las tiendas Ann Summers
Son “loveshops”: la principal diferencia que distingue un loveshop de un sexshop clásico es que es más tranquilizador. Puede parecer un poco aséptico, pero al menos no hay riesgo de encontrar un ambiente raro. Una decoración al estilo de tienda de ropa, sin penes ni culitos en la vitrina, sin señores tanteándose los bollos en un rincón.
Es una gran cadena (según Wikipedia, 144 tiendas en el Reino Unido, en Irlanda, en España y en las islas Anglo-Normandas *, y 22 tiendas en Oriente Medio). En resumen, es un poco el Claire’s o el Accessorize de los sextoys.
(*) Y de paso, acabo de descubrir la existencia de las Islas Anglo-Normandas…
El Rampant Rabbit Ann Summers
A pesar de su nombre bastante inquietante para la salud del pobre animal (¿Por qué se arrastra? ¿No tiene patas? Habría preferido un conejo saltarín o un conejo alegre…), los Rampant Rabbit tienen en general buena pinta.
A excepción de un pobre vibro-conejo mutilado reducido a sus orejas, adecuadamente llamado “Just the ears”, y de “The cock ring”, un anillo para el pene con orejas de conejo, todos los modelos de la gama son rabbits (y además, visto su nombre, no es de extrañar). Están compuestos por dos partes que vibran independientemente la una de la otra. La más grande está destinada a la penetración vaginal, mientras que la más pequeña, cuya forma evoca la de un conejo con sus dos “orejas”, permite estimular simultáneamente el clítoris.
Tras manosear los diversos conejitos, esto es lo que he retenido (no había previsto llevar una libreta de notas en materia de sextoys, así que será bastante breve):
The Thrusting One

La cabeza de este sextoy, telescópico, hace movimientos de vaivén de adelante hacia atrás, mientras que el conejo vibra.
The Silicon One
The Silicon One de Ann Summers es un vibro grande. No tan grande como para resultar asustador, simplemente grandecito pero bonito. Y bastante estético. Su parte “conejo” vibra, mientras que su parte insertable hace rotaciones.
The Big One
Este rabbit es aún más grande, pero es súper feo. Sus dos extremidades se retuercen de forma extraña. Ideal para las que fantasean con Barbapapa, o con los pulpos tentaculares rosas del espacio.
The Rotating One
Su parte destinada a ser insertada contiene perillas que giran alrededor de un eje. En cuanto a saber si es agradable o irritante, habría que probarlo para poder decirlo.
The Clever One
Es automático: está diseñado para detectar la profundidad a la que está insertado y ajustar la intensidad de sus vibraciones en función de esta.
Conejito, conejo, ¡vivan los conejos!
Existen rabbits para todos los gustos. Lo más difícil sigue siendo el pene del conejo elegir.
Por mi parte, The Silicon One me gusta bastante, tal vez lo compre en alguna ocasión (Pero por internet, porque bueno, es un poco pesado volar con un sextoy). En cuyo caso, tendréis derecho a una prueba del cacharro en este blog.
Hablando de conejos, Jeannot Lapin, en V.O., se llama Benjamin Bunny, suena mejor (no, no se trata de un librito erótico).
Edit (diciembre 2013): Finalmente no compré ningún Rampant Rabbit. De hecho, al releer este artículo, constato que muchos modelos de esta gama son de jelly, lo cual no me entusiasma mucho (en el momento en que escribí lo anterior, aún no estaba bien informada sobre este tema).
En el mismo estilo que “The Silicon One”, probé el Sexy Bunny 2, de Love to Love, cuyos movimientos son bastante similares. Leer la prueba del Sexy Bunny 2.



