¡Cuidado con los juguetes sexuales tóxicos! En efecto, muchos juguetes sexuales baratos contienen sustancias potencialmente peligrosas.
Es el caso, en particular, de los juguetes sexuales de «jelly», nombre que se da a prácticamente cualquier plástico translúcido y blando utilizado en juguetes sexuales, sea cual sea su composición. Pero también de algunos materiales con nombres patentados, cuya denominación no nos dice gran cosa sobre lo que contienen.
Juguetes sexuales tóxicos en un tarro
Hace algún tiempo, la tienda estadounidense The Smitten Kitten, comprometida con una asociación llamada CATT, por «Coalition Against Toxic Toys» («Coalición contra los juguetes sexuales tóxicos»), decidió llenar un tarro de cristal con juguetes sexuales de jelly, cerrarlo herméticamente y, simplemente, esperar para ver cómo se comportaban estos sospechosos accesorios eróticos una vez abandonados a su suerte.
El resultado, que se puede ver en su Tumblr, da bastante mal rollo. Y con razón: los juguetes sexuales se han fundido al entrar en contacto unos con otros. Y en el fondo del tarro flotan unos trozos raros en un líquido translúcido que parece haber salido de la nada. En realidad, este líquido es el producto de la reacción química que se produce con el paso del tiempo en un juguete sexual que contiene ftalatos o aceites minerales. Los ftalatos y/u otras sustancias suben a la superficie y, poco a poco, el juguete sexual se descompone.
El «Toxic Toys jar» de The Smitten Kitten. Aunque el aspecto translúcido de los juguetes sexuales de jelly puede resultar tentador (siempre que no los tengas delante… Su olor tira para atrás), vistos desde este ángulo son bastante menos apetecibles.
El tarro, bien cerrado, impide que se evaporen las porquerías que salen de los juguetes sexuales tóxicos. Y guardarlos en contacto unos con otros acelera el proceso. Ya les hablé de juguetes sexuales que se pelean y les mostré el desenlace de uno de esos trágicos combates.
Pero ni siquiera hace falta experimentar para ver a simple vista que de unos objetos destinados a estar pegados íntimamente a nuestras mucosas se escapan cosas sospechosas. En efecto, algunos juguetes sexuales de jelly rezuman a lo bestia. Se supone que un juguete sexual no debe sudar.
A menos que califiques a tu pareja humana de «juguete sexual». En ese caso, no tienes demasiado de qué preocuparte en cuanto a su composición química.
El tarro visto desde abajo: tampoco es nada apetecible.
Hace poco, The Smitten Kitten se propuso dejar macerar un nuevo tarro de juguetes sexuales dudosos (el anterior, que se había vuelto demasiado terrorífico, acabó en la basura). Aquí tienen un vídeo de su preparación:
Se pueden «contemplar» fotos que muestran la evolución del contenido del tarro en su Tumblr.
Este experimento demuestra claramente que la jelly contiene sustancias que se desprenden por sí solas con el paso del tiempo… Pero ¿qué sustancias, exactamente?
Varias asociaciones recurrieron a laboratorios independientes para analizar juguetes sexuales de olor sospechoso… Y los resultados de las pruebas revelaron sorpresas bastante desagradables…
Análisis: juguetes sexuales tóxicos
En 2006, The Smitten Kitten hizo analizar varios juguetes sexuales dudosos. Los resultados del laboratorio se pueden consultar en la web del proyecto Badvibes. Ese mismo año, un análisis encargado por Greenpeace también reveló cantidades impresionantes de ftalatos (ya les hablé de ello aquí) en diversos juguetes sexuales de «jelly» y de otros plásticos blandos.
De todos esos resultados, lo que me chocó no fue la presencia de ftalatos en varios juguetes sexuales en sí, sino… las cantidades. ¡Algunos de los juguetes sexuales analizados contienen entre un 30 % y un 60 % de ftalatos! Y en algunos casos se trata de DEHP, uno de los ftalatos más peligrosos… Cuando se habla de la exposición del cuerpo humano a los ftalatos, la dosis se expresa en microgramos. En resumen: ¡juguetes sexuales altamente tóxicos!
Claro que nadie piensa en merendar un sándwich de jamón y consolador, pero si tenemos en cuenta todo el material que el objeto puede perder durante el uso, ¿cuánta cantidad es? Es difícil responder a esa pregunta.

Los ftalatos son aditivos que permiten transformar plástico rígido en plástico blando a bajo coste. Son nocivos para la salud y pueden tener diversas consecuencias: alteraciones hormonales, disminución de la fertilidad, efectos perjudiciales para el hígado y los riñones, malformaciones fetales, etc. También se sospecha que son cancerígenos.
Otros aditivos con el mismo uso, como ciertos aceites minerales, también son tóxicos.
Las sustancias mencionadas en estos informes están prohibidas (limitadas al 0,1 %) en la UE en los juguetes infantiles desde 2006, y el DEHP estará totalmente prohibido a finales de 2015.
Estos dos conjuntos de análisis tienen ya unos años. Así que cabe esperar que desde entonces haya habido avances.
… Y mentiras
Veamos ahora un ejemplo más reciente de juguetes sexuales tóxicos.
En 2013, la web independiente Dildology hizo analizar el consolador «James Deen: Realistic® Cock», de la marca Doc Johnson, fabricado con un material patentado llamado «Doc Johnson’s Realistic®» (o R5). En la web del fabricante, la página de presentación del producto indica: «PVC sin ftalatos con Sil-A-Gel antibacteriano».
El resultado del análisis, realizado por el laboratorio ECA, indica que el juguete sexual está compuesto por un 38,9 % de PVC y un 61,1 % de un plastificante llamado «bis(2-ethylhexylhexahydrophthalate)». Así que este consolador se ganó un sello que indicaba que no había superado la prueba de Dildology.
Tras la publicación de estos datos, Doc Johnson publicó una respuesta en su blog, que Dildology reprodujo debajo del informe de análisis.
Traducción de un fragmento de esa respuesta:
Personalmente, confieso que mis conocimientos de química son bastante escasos. Pero como Google es experto en prácticamente cualquier cosa, vamos a recurrir a él para que nos lo aclare.
Para empezar, a nivel molecular, ¿qué es un ftalato? Respuesta de Wikipedia: «los ftalatos son un grupo de productos químicos derivados del ácido ftálico»:

¿Y qué hay de las sustancias mencionadas?
- El DEHhP, o bis(2-ethylhexylhexahydrophthalate), tiene la fórmula molecular C24H44O4.
- El DEHP, o ftalato de bis(2-etilhexilo), tiene la fórmula molecular C24H38O4.
A continuación: a la izquierda, el DEHhP; a la derecha, el DEHP:
El DEHhP encontrado en el consolador analizado y el DEHP son dos moléculas distintas (el DEHhP tiene 6 átomos de hidrógeno adicionales, repartidos por el hexágono central).
Pero, como su nombre ya permitía sospechar, el DEHhP sí es un ftalato.
En resumen, el consolador «James Deen: Realistic® Cock» efectivamente no contiene DEHP, como precisa Doc Johnson en su respuesta a Dildology. Pero, por otra parte, nadie había dicho que lo contuviera. En cambio, sí contiene ftalatos. Así que la descripción del producto miente.
Lo más preocupante de todo esto es que, si este tipo de triquiñuelas puede darse en una marca relativamente poco sospechosa, seguramente no sea la única que se toma libertades con las descripciones. Doc Johnson tiene una amplia gama de juguetes sexuales de silicona pura, la gama «Platinum», que parece inspirar confianza a quienes los han visto de cerca. Además, fabrica sus juguetes sexuales en Estados Unidos, así que probablemente tenga que someterse a controles de vez en cuando. En resumen: probablemente no sea la peor.
Si un juguete sexual huele muy mal, deja depósitos grasientos o cambia de aspecto por sí solo con el paso del tiempo, desconfía… ¡Incluso si lleva la etiqueta «sin ftalatos»!







