Los famosos “huevos” de la marca Tenga, accesorios desechables dedicados a la masturbación masculina, se declinan en diversas formas. Con olas, con puntos, con corazones, todos los motivos pasan por aquí. El Tenga Egg Spider es uno de estos modelos.
Descubramos, pues, este huevo de Pascua bastante particular.
¿Cómo que no es Pascua? Habla de huevos y de conejos, sin embargo…
Exterior del Tenga Egg
Por fuera, el Tenga Egg Spider tiene forma… de huevo.
Lo cual no es de extrañar, visto su nombre.
Pero no hay riesgo de confundirlo con un huevo de chocolate. Se notará que los motivos de su envase representan la forma que tendrá su textura interna.
Una vez retirada la primera capa de plástico, en cambio, se creería casi que se trata de un huevo sorpresa recién salido de una máquina de juguetes.
Interior del Tenga Egg Spider
El huevo
El huevo es de elastómero, un material blando y muy elástico.
Su estructura interna (la “telaraña”) es una cuadrícula en relieve.
El lubricante
En el interior del huevo, a resguardo en una pequeña cápsula, se encuentra una dosis unitaria de lubricante.
El lubricante incluido es bienvenido, y es lo mínimo, pues al fin y al cabo, el huevo está destinado a un solo uso.
Uso del masturbador
El principio
El uso es muy sencillo. Se coloca el huevo sobre la glande, con su superficie texturada interna en contacto con esta. Luego, te masturbas más o menos normalmente… con la salvedad de un huevo.
Y esa es una de las particularidades notables de los huevos Tenga.
A diferencia de un Tenga Flip Hole, o de los masturbadores Fleshlight u otros muchos, no es un trozo grande de plástico en el que meter tu pito. Es algo que se cuela entre tus pequeñas manos y tu sexo y mejorará (al menos eso es lo que se supone) una masturbación “clásica”, sin reemplazarla. ¡Y eso lo cambia todo!
Aprovecho para señalar que, según mi experiencia, esta particularidad es común a los Tenga Egg y a los Tenga 3D, cuya reseña llegará pronto, pero bueno, volvamos a nuestros corderos de Pascua.
Las sensaciones
Describir con precisión las sensaciones vividas me resulta difícil. ¿Cuáles son las palabras adecuadas para describir objetivamente una experiencia táctil? No lo sé. Pero puedo decir, en cambio, que no lo he encontrado desagradable, todo lo contrario !
Sería hipócrita alabar una experiencia trascendental con un Tenga Egg. Pero es imposible negar que el pequeño plus que aporta el huevo existe de verdad y es evaluable sin posible ambigüedad. Quedará entonces la pregunta de “¿se prefiere sin o con?”. Pero esa vale para casi todos los sexys.
Conclusión sobre el Tenga Egg
La versión corta
Me ha gustado :o)
La versión larga
No hay que esperar un torrente de sensaciones desbordantes. Pero es precisamente lo que he apreciado.
Yo, que no soy gran aficionado a los masturbadores y prefiero masturbarme “normalmente”, pues eso, es perfecto. YO me masturbo, pero con sensaciones adicionales, que, al final, porque aún no lo había precisado, me han permitido llegar al orgasmo más rápidamente y con menos “esfuerzos”… Aunque la palabra está bastante mal elegida…
Así que en cuanto a la eficacia del producto en sí, no tengo nada que objetar, he quedado satisfecho.
El matiz : ¿desechable?
Un pequeño matiz de otro orden, y que sin embargo hay que tener en cuenta: ¿Desechable? Es una lástima.
Se lava con mucha facilidad, y el fabricante podría fácilmente remediar las dos características que lo convierten en un objeto desechable:
- Su grosor, muy fino, que hace que el objeto sea frágil.
- La ausencia de un medio para guardarlo de manera práctica e higiénica: en su envase hermético, es mejor que esté bien seco.
Y eso no influiría tanto en el coste de fabricación… En cambio, se venderían menos huevos si la gente no tuviera que renovar sus huevos Tenga regularmente…
Por tanto, para algo desechable, no es barato !
Pero sigo convencido de que con un almacenamiento y una higiene adecuados, se puede usar bastante antes de tener que deshacerse de él, aunque la brochure diga lo contrario.
En resumen
En resumen, es un producto que me parece muy simpático, demasiado caro para un uso desechable, pero al contrario, muy poco caro si se logra conservarlo un poco, algo cuya viabilidad hay que verificar.
De todos modos, por unos pocos euros, se podrá comprar uno en el pequeño sexshop de la esquina o en Le Lapin Magique para formarse una opinión propia. Lo cual es más complejo en el caso de “verdaderos” masturbadores, que se mueven en otras gamas de precio.
Note finale du test
Les plus
- Conserva el gesto de la masturbación, con sensaciones adicionales
- Textura agradable
- Presentación simpática
Les moins
- Caro para un objeto desechable







