Hace un tiempo que os estamos presentando sextoy, pero la mayoría comparten un punto en común un poco incómodo: requieren cierto presupuesto.
Así que me he puesto a buscar un sextoy cool pero barato. Mi elección ha caído sobre el vibrador de punto G O-Zone, de la marca Odeco.
Para los hombres, los huevo Tenga constituyen un buen punto de partida, pero para las mujeres, es más complejo, sobre todo porque hay un sinfín de opciones. Seamos claras: se puede encontrar vibradores por menos de 10 euros… Pero para acabar con un artillo ineficaz y/o a menudo hecho de un material más o menos tóxico…
Bueno, si os lleváis bien con vuestra picha, sed simpáticos: ahorradle este agravio.
Criterio importante n.º 1 para nosotras: el material. La jelly queda descartada de entrada, porque es un material poroso que generalmente contiene mierdas. Los plásticos duros pueden transmitir las vibraciones de forma floja si el motor del artillo carece de potencia, quizás no sea muy sensato buscar por ese lado en materia de vibradores de bajo precio. El silicone parece, por tanto, el material más recomendable.
En lo que respecta a la calidad de las vibraciones, la única manera de formarse una opinión es tener el objeto entre… ¡las manos!
O-Zone es en realidad el nombre de toda una gama fabricada por Odeco, lo que a veces puede llevar a la confusión entre los distintos modelos asociados a ese nombre (sobre todo porque a menudo se les renombra para poder distinguirlas entre sí).
El O-Zone G-Spot cuesta menos de treinta euros (y los otros sextoy de la gama tienen precios bastante similares). Habrá que tener en cuenta este punto para formarnos una opinión objetiva sobre este objeto. No le vamos a pedir que iguale el mismo nivel que un sextoy de más de 150 euros. Pero aun así, le exigiremos que cumpla con un cierto número de criterios esenciales.
El sextoy
Embalaje
El embalaje es de cartón, con una parte de plástico transparente que deja ver el sextoy.
Podría esperarse por ese precio, no viene con bolsita de almacenaje. Habrá que conseguir una funda si se quiere que esté bien a salvo.
Por mi parte, adquirí hace un tiempo un lote de bolsitas de satén por unos pocos euros en internet.

El O-Zone cuenta ahora (como todos sus amiguitos que vienen sin estuche) con una casita acogedora y protectora.
Sé que me repito un poco, pero si estáis pensando en encontrar un hogar para un sextoy de silicone, prestad atención al material: los materiales sintéticos a veces pueden hacer “derretir” el silicone al entrar en contacto (y al revés, supongo).
Apariencia
El modelo que nos interesa aquí es un vibrador “G-Spot” (pero se puede suponer que todos los O-Zone tienen numerosos puntos en común, a nivel de motores, material, textura, modos de vibración, etc.).
El O-Zone G-Spot (no hay que confundirlo con su hermano, el O-Zone Thor, que también es un vibrador de “punto G”) es de color burdeos, con una cabeza curvada.
He elegido este modelo porque su forma original me intrigaba. Al descubrir el artillo, Él me hizo notar que este se parecía a La Linea. Os dejo que juzguéis vosotros mismos:
https://youtu.be/1t23TP7XMpA
Textura y material
En su folleto, se puede leer que el O-Zone está constituido al 100% de silicone.
Su cuerpo es rígido, con una superficie que sin embargo permanece suave, mientras que su extremo curvado es flexible y muy maleable.
La flexibilidad de la cabeza del vibrador
Es prácticamente inodoro, aunque se notará todo de mismo un muy ligero olor a plástico si le acercas la nariz (pero a la vez, fijaos, es nuevo y recién desempaquetado).
Alimentación
El Odeco O-Zone funciona con dos pilas AAA.
Se puede presuponer que esta es una de las razones que explican su bajo precio: no tiene batería. Si no se quiere pasar el tiempo comprando pilas, conviene mejor equiparse con un cargador y pilas recargables. Por otro lado, se puede estar segura de que el artillo no va a estropearse con el tiempo a causa de la batería que se agota.
Apertura del compartimento de pilas
Las pilas se colocan con facilidad: hay que girar el mango del sextoy para desroscarlo.
Para quitarlas, es otra historia. No hay problema para desroscar el mango del objeto, pero para sacar las pilas, es un poco más engorroso: no quieren salir y hay que darle golpecitos en la parte de atrás, con la cabeza hacia abajo, durante un momento… Bueno, por suerte, no se van a cambiar las pilas todos los días.
Uso
Controles y modos de vibración
El Odeco O-Zone tiene un único botón, que permite encenderlo (una pulsación corta), apagarlo (una pulsación larga) y navegar entre los modos de vibración (una pulsación corta).
Hablando de modos de vibración, tiene siete:
- Primero, tres modos de vibración “clásicos”, de intensidades diferentes.
- Un modo de pulsaciones regulares.
- Un modo que alterna dos pulsaciones cortas y una larga.
- Un modo cuyas vibraciones suben gradualmente en intensidad, para luego volver bruscamente a cero y empezar de nuevo.
- Un modo que alterna siete pulsaciones muy rápidas y una pulsación larga.
En la práctica
El Odeco O-Zone es más bien de tipo largo y fino (21 centímetros de largo en total, de los cuales 16 centímetros para su parte insertable).
Lo que, combinado con su extremo curvado, le permite estimular eficazmente el interior de la vagina, y muy especialmente la zona que se asocia al punto G.
La flexibilidad de su cabeza amortigua la presión ejercida sobre esa zona, y evita así el riesgo de incomodidad.
Gracias a su mango, se maneja con facilidad. Las vibraciones son bastante correctas, pero un poco más de potencia sería bienvenido. Como sextoy vaginal, es más que suficiente, pero si se quiere reconvertirlo en sextoy clitoriano, resulta un poco flojo para ese uso (aunque no por eso inutilizable).
Conclusión
Los puntos positivos:
- Su precio: menos de treinta euros. Más barato que una bandeja de sushi.
- Es de silicone médico. Por tanto, sin sustancias tóxicas ni alérgenas, y su textura es agradable.
Los puntos negativos:
- No es un monstruo de potencia en lo que respecta a las vibraciones. Pero recordemos que un monstruo de potencia por menos de 30 euros, no estoy segura de que eso exista.
Note finale du test
Les plus
- Precio bajo
- 100% silicona
- Mango práctico
Les moins
- Vibraciones poco potentes
Cierto, el Odeco O-Zone no está a la altura de los sextoy de lujo que valen cuatro, e incluso cinco o seis veces su precio. Pero permite obtener, en un rango de precios mucho más accesible, un vibrador eficaz, sin defecto mayor, constituido de un material de calidad, sano y agradable, con buenas ideas como la cabeza súper flexible y el mango kitsch pero práctico.











