Hemos probado el G-Vibe, de la marca Funtoys. Un extraño sextoy vibrador, cuya extremidad, flexible, se divide en dos mitades, orientadas en direcciones opuestas.
El G-Vibe se presenta como un aparato ultra versátil. Supuestamente permitiría estimular prácticamente todas las zonas erógenas humanas, desde los penes a las vaginas pasando por los pechos, los testículos y el ano.
Un argumento de venta un poco rancio: se sabe muy bien que un solo objeto no va a reemplazar todos los sextoys posibles e imaginables. Y no pasa nada, solo le pedimos que sea eficaz para el uso al que lo destinamos.
Pero en medio de todas las propuestas descabelladas de su manual de instrucciones, ¿para qué uso destinar realmente el G-Vibe? Es lo que vamos a ver en esta prueba.
El packaging del sextoy
La caja es bonita, adornada con una flor (¿una orquídea?) estilizada.
Se incluye una funda, de tela blanca ligeramente elástica.
Apariencia del G-Vibe
Al abrir la caja, me pregunté cómo iba a poder usar este extraño aparato bifurcado.
El mango me recuerda al del Fun Factory Tiger G4. Es un óvalo en el que se puede pasar el dedo, recubierto de una superficie metálica. También hay un pequeño parecido con la de los LELO Isla y Soraya.
Hay que señalar algunos defectos minúsculos de la superficie en el lado del mango. Pero nada grave, de hecho son demasiado pequeños para ser visibles en la foto.
Textura y materiales
El G-Vibe es de silicona médica al 100%, nos dice el embalaje. En cualquier caso, ningún olor sospechoso: a priori, todo bien.
El mango y el inicio del sextoy son rígidos (hay algo duro dentro). Pero se ablanda un poco antes de dividirse en dos ramas, que son blandas y muy flexibles, ¡por suerte!
Carga del G-Vibe
El G-Vibe se recarga en un puerto USB, con un cable, incluido.
El hecho de que se pueda cargar en un puerto USB es práctico, y se puede adaptar fácilmente a un enchufe apropiándose del transformador de un cargador de smartphone. Aun así, se lamentará que el conector del cable en cuestión (el lado que se encaja en el sextoy) tenga un formato propietario, no estándar: si se rompe o se pierde este cable, adiós G-Vibe.
La carga dura bastante (no me he puesto a cronometrar, pero no he tenido problemas de batería, y después de dejarlo un buen rato abandonado, seguía cargado).
Controles y modos
El G-Vibe dispone de un montón de variantes en sus vibraciones, con tres botones que permiten elegir el modo y la intensidad. La tecla “+” sirve para encender y aumentar la potencia, un logo en zigzag cambia el modo de vibración, y el “-” “+” baja la potencia y apaga el aparato. Todo se ilumina en cuanto se pulsa uno de los botones.
En total, el vibro tiene 6 modos, todos regulables en potencia, de los cuales uno consta de vibraciones constantes.
Uso del G-Vibe
Todo esto está muy bien, pero hay que encontrar cómo usar el aparato.
Echemos un vistazo al manual de instrucciones:
El manual indica un amplio panel de combinaciones posibles… pero concretamente, algunas de estas sugerencias rozan el what the fuck más total.
La que implica pechos y vibraciones en los pezones (segunda columna de la segunda fila), además de no tener ningún interés para el común de los mortales (¿conocen a mucha gente que le guste que le vibren los pezones?), es técnicamente imposible a menos que se aplaste el vibro contra el pecho para separar lo suficiente sus ramas (y aun así, mis pechos intentan escapar hacia los lados para huir del monstruo). Y la “técnica” ilustrada en la primera columna de la segunda fila solo hace cosquillas desagradables.

En la práctica, son posibles tres usos:
En el clítoris
Apoyando una de las “ramas” del sextoy en el clítoris.
En este caso, la otra rama no sirve de nada, lo cual es un poco una lástima porque se pierde la mitad de las vibraciones. Estas son potentes, porque hay dos motores, uno en cada “rama”, así que sigue siendo totalmente utilizable.
Penetración vaginal
Insertando las dos “ramas” del G-Vibe simultáneamente en la vagina. El sextoy queda orientado de perfil, una rama que apunta hacia el ombligo y otra hacia la espalda.
Esta configuración está supuesta a estimular tanto el “punto G” como el “PS-spot” o “perineal sponge”, que se encontraría justo en el opuesto del “punto G” (no logro encontrar una traducción adecuada en francés… “Cuerpo esponjoso perineal”, quizás).

Balance: las sensaciones sensaciones son agradables, pero los gestos demasiado amplios son imposibles, porque si una de las ramas sale, hay que hacer una pausa para recolocarla. En resumen, hay que prestar atención constantemente a los movimientos del sextoy, le falta un poco de espontaneidad para meterse bien en el ambiente.
Los dos perfiles del G-Vibe (a la izquierda, lado de los controles, a la derecha, lado de la espalda, )
Al estilo de un rabbit
Aquí está el mejor compromiso (a mi gusto) para servirme de este vibro. Insertando una rama y colocando la otra contra mi clítoris, con movimientos rápidos, llego al orgasmo muy rápidamente. Las vibraciones son potentes y se sienten bien por ambos lados.
Las “ramas” son flexibles y no demasiado anchas. Así que se inserta una con facilidad, lo cual no es el caso de los rabbits, cuyo eje insertable es generalmente ancho, y cuya parte destinada al clítoris no lo alcanza hasta que se ha insertado dicho eje ancho.
Así que, en general, hace perfectamente las veces de una variante del rabbit, compensando ciertos defectos de este. Es una especie de rabbit cuyos “conejos” clitorídeo y vaginal serían del mismo tamaño y muy flexibles.
Conclusión sobre el G-Vibe de Funtoys
Los puntos positivos:
- Sus vibraciones son potentes. Es la principal calidad que se espera de un vibro: nada que objetar por ese lado.
- En general, la presentación es cuidada: packaging bonito y funda incluida. El sextoy tiene buena presencia, es de silicona, es recargable y está dotado de una batería que aguanta… En resumen, estamos ante un producto muy correcto, que ha sabido tener en cuenta todos los criterios de calidad elementales.
- Es original: una especie de rabbit mutante, que puede gustar a las que no les gusta el aspecto de “te metes primero un trasto grande antes de tener vibraciones en el clítoris”. El resultado de esta innovación no es incongruo: una vez descubierto el uso adecuado, permite llegar al orgasmo con facilidad.
Los puntos negativos:
- Es original, es cierto, pero de ahí que, a priori, cuando nos cae entre las manos, no se sabe muy bien qué se va a poder hacer con esta cosa. Y su manual de instrucciones tonto emborrona las pistas… Una vez probado, ok, es un rabbit mutante bastante guay, pero sin indicación, es bastante disuasorio… Me costó encontrar la motivación de probarlo.
Note finale du test
Les plus
- Vibraciones potentes
- Buena calidad
- Originalidad
Les moins
- Manual de instrucciones absurdo
En resumen:
Lo que falla del G-Vibe es su manual de instrucciones, que deja un mal regusto de televenta. Al estilo de “ven por aquí que te embobino y te intento colar el-producto-milagroso-que-lo-hace-todo, y sobre todo cosas que no se creen ni un pelo”. En esa línea, no me habría extrañado menciones del tipo “ablanda tu ropa interior” o “hace desaparecer la celulita de los lóbulos de tus orejas”.
No da ganas. Al ver esto, uno se dice que se ha fastidiado y que tiene un objeto inútil entre las manos.
Y sin embargo, el sextoy en sí es guay. La calidad parece estar a la altura, con motores potentes que producen vibraciones dignas de ese nombre, acabados y una presentación bastante cuidados, y una batería que aguanta. No sirve para todo como su manual querría hacer creer. Pero es útil, y usándolo como “rabbit mutante”, hace llegar al orgasmo bastante fácilmente.

















