El Fairy Turbo es el último sextoy de la marca japonesa.
Probablemente ya habréis oído hablar del Fairy, este vibrador ultra-poderoso, célebre por su capacidad de hacer subir por las paredes hasta a los clítoris más reacios.
Hemos probado algunas versiones en este blog: el Mini, con cable, el Lithium, recargable, y el Pocket Mini, portátil.
Fairy acaba de lanzar dos nuevos modelos: el Turbo y el Black Exceed. La tienda Kisskiss.ch ha aceptado proporcionarnos uno de ellos para que lo probemos. Así que he elegido el Turbo.
Aquí tenéis la prueba del Fairy Turbo.
Embalaje del Fairy Turbo
El Fairy Turbo llega en una caja de cartón, en tonos rosa y blanco.
Está decorada con imágenes del sextoy desde varios ángulos, con comentarios en inglés y japonés, y con algunas hadas y mariposas (logos que se encuentran en otros sextoys de la marca). Esta caja es desechable.
Se incluye una funda de almacenamiento, de tela rosa aterciopelada. Esta funda es similar a la de los otros Fairy.
El sextoy
Aspecto del Fairy Turbo
Visualmente, el Fairy Turbo se parece mucho al Fairy Mini: un bastón mágico de Sailor Moon, con la cabeza blanca y el mango rosa, del que asoma un cable eléctrico.
Su cabeza es un pelín más ancha que la del Fairy Mini, y el plástico parece más grueso. Otra diferencia: esta cabeza es completamente lisa, no tiene estrías en los lados como las del Mini y del Lithium, lo que la hace más fácil de limpiar… En los otros modelos, esas malditas estrías tienden a llenarse de lubricante seco, y a veces es bastante una lata librarse de ello.
Entre los mangos de los dos sextoys, algunos detalles estéticos difieren: el mango del Turbo es más en forma de pera, su rueda de ajuste es más fina y, por supuesto, el logo no es el mismo.
En el Fairy Turbo, el extremo del mango termina “en forma de trompeta” (¿quizás para evitar dañar el cable?), y sobre todo, tiene más agujeros de ventilación.
Textura y material
El Fairy Turbo es de plástico duro, como los otros Fairy. Su cabeza es rígida, pero su cuello es flexible.
Alimentación
Al igual que el Mini, el Fairy Turbo se enchufa a la corriente. Su cable es un poco más largo: mide 2 metros y medio, frente a 2 metros del del Mini.
Y, sobre todo, gran novedad: está equipado con un sistema de refrigeración con ventilador, lo que permite evitar el sobrecalentamiento (y por tanto, probablemente, limitar los riesgos de avería demasiado rápida). Se nota a plena potencia: al acercar la mano a los agujeros de ventilación en el mango del vibro, se siente un hilo de aire.

Controles y modos
Los controles son los mismos que los del Fairy Mini (o del Lithium, o del Body Wand): una rueda, que controla un potenciómetro.
Manteniendo un dedo cerca de esta rueda, se puede regular a voluntad la potencia de las vibraciones, y pasar de “un poco fuerte” a “hyper-mega-ultra-brutal-poderoso” de manera progresiva y sin saltos. Es simple, intuitivo y agradable de usar.
Uso del Fairy Turbo
Nivel de ruido
En cuanto al nivel de ruido, nos situamos en un registro equivalente al del Fairy Mini… El Turbo es incluso un pelín más ruidoso. No hay milagros por ese lado: una cosa que vibra muy fuerte, hace mucho ruido.
Maniabilidad
El mango del Fairy Turbo se sostiene bien en la mano, la potencia de sus vibraciones se regula fácilmente, y su cable es lo suficientemente largo como para poder usarlo a una distancia razonable de la toma. No es precisamente portátil, pero para usarlo en casa, es totalmente práctico.
Eficacia
El Fairy Turbo es aún más potente que el Fairy Mini: es decir: ultra-mega potente.

Concretamente: ¿de verdad se necesita tanta potencia en un vibro? Depende de lo que se pretenda hacer con él.
Usándolo como un vibro clásico (es decir, directamente sobre el clítoris), no del todo: nunca lo he llevado a la potencia máxima así… Vibra demasiado fuerte, mi clito tiene miedo…. Y no necesito ponerlo al máximo para alcanzar el orgasmo hiper-rápidamente.

En cambio, esto permite aplicar otras técnicas brutal-vibratorias, jugando con la propagación de las vibraciones.
Estas son lo suficientemente intensas como para llegar muy fácilmente al orgasmo incluso apuntando a un lado del clítoris. Esto produce sensaciones interesantes, y hay menos rozamiento, así que se puede usar durante más tiempo.
También se puede usar a través de la ropa.
Comparación con el Fairy Mini
- La cabeza del Fairy Turbo es lisa, sin estrías, lo que la hace más práctica de limpiar.
- Está equipado con un sistema de ventilación, que permite evitar que el motor se sobrecaliente (y por tanto, probablemente, aumentar su vida útil).
- El Fairy Turbo es (¡aún!) más potente que el Fairy Mini (y eso no es poca cosa).
- Su cable es un poco más largo.
La pega:
- El Fairy Turbo es más caro. Cuesta unos 80 euros, frente a alrededor de cincuenta para el Fairy Mini.
Lo que es equivalente:
- El aspecto: algunos rasgos permiten distinguir los dos modelos, pero siempre se trata de un sextoy rosa en forma de micro.
- El nivel de ruido: es ruidoso. Si las paredes de vuestra casa son demasiado finas, vuestros vecinos se preguntarán quizás qué estáis haciendo en vuestra habitación con una batidora.
Conclusión sobre el Fairy Turbo
El Fairy Turbo es una versión mejorada del Fairy Mini: es aún más potente, más fácil de limpiar, quizás más resistente, y su cable es un poco más largo.
A cambio, cuesta más, pero la diferencia de precio tampoco es desmesurada.
En resumen: todo depende del presupuesto que se pretenda destinar: el Fairy Mini es un sextoy particularmente eficaz y en general bastante bien diseñado, el Fairy Turbo es aún mejor, y aún más y más potente, pero su coste es un poco más elevado. En cualquier caso, ambos son totalmente recomendables, y hiper-eficaces.

Note finale du test
Les plus
- Ultra-über-mega-poderoso
- Cabeza totalmente lisa, fácil de limpiar
- Cable largo
- Sistema de ventilación
Les moins
- Ruidoso


















