Tenía pensado escribir un artículo sobre el interés de la masturbación durante el sexo. Pero dicho así, suena de lo más pedante. No estoy aquí para decirte qué tienes que hacer con las manos o con tus genitales.
Si quieres una versión con auténticos ingredientes de erotismo y talento para escribir, ve corriendo a leer este artículo tan bonito de R. sobre el tema, en su blog “Sangre, sexo y leche materna”.
Aquí me limitaré a desarrollar fríamente los aspectos técnicos, lo que puede aportar y lo que conviene evitar. No es más que un punto de vista personal, basado únicamente en mi humilde experiencia.
Pero… ¿Por qué haces eso?
La masturbación durante el sexo es estupenda para el chichi
No hace falta hacer un dibujo: masturbarse es físicamente placentero, y masturbarse además de recibir las caricias de la otra persona es aún más placentero.
Es bonito ver a alguien correrse
Aunque el orgasmo no provoque sistemáticamente una invasión de purpurina en la mirada y un estallido de belleza trascendente, como algunas idealizaciones pensadas para hacerte sentir a gusto intentan colarte, sigue siendo agradable de ver *.
(*) : A menos que te guste vestirte así.
No es que estemos necesariamente magníficos cuando nos corremos, pero el espectáculo siempre merece la pena. Si no fuera así, sitios como Beautiful Agony no funcionarían y nadie pediría orgasmos de verdad en el porno.
Y sentirse excitante y agradable de ver te quita complejos y halaga el ego. Siempre viene bien halagar el ego.
El extra gratis: es bueno para la complicidad
Ver que alguien tiene la confianza suficiente para hacer delante de ti lo que normalmente se oculta en un rincón de su intimidad (a menos que seas el tipo del impermeable) es todo un halago.
Además, puede servir para mostrarle y enseñarle a la otra persona las técnicas definitivas que te hacen subir por las paredes (Cuando uso esta expresión, vete a saber por qué, siempre me imagino a un tití).
¿Cómo masturbarse durante el sexo?
Posición y material
Es muy sencillo. Solo tienes que seguir este procedimiento:
- Apoya la espalda contra una pared.
- Levanta la pierna hasta colocar el pie a la altura de la oreja.
- Haz círculos con los brazos.
- Repite el proceso con una ensalada (recién lavada) en equilibrio sobre la cabeza.
Ah, no, mierda, me he equivocado. Esa era la técnica para imitar a la babosa trípode de Beltégeuse haciendo una danza de seducción.
Volvamos al principio. Coge los dedos o un juguete sexual y manoseate igual que cuando lo haces a solas **. Todo ello mientras haces las guarradas de lo más infames que sueles hacer con tu pareja.
(**) Por supuesto, puedes evitar las posibles muecas, gruñidos o chillidos que te daría muchísima vergüenza hacer delante de alguien. A menos que prefieras no evitarlos.
Eso sí, cuidado con combinar el auto-manoseo con una postura demasiado peligrosa. Si no, te quedas con una mano menos para mantener el equilibrio y te caes. Lo mismo ocurre con las prácticas que requieren toda tu atención. Tú decides qué requiere toda tu atención y qué puedes hacer sin dificultad con al menos una pata ocupada.
La masturbación durante el sexo, una práctica que hay que adaptar según tu anatomía
La masturbación durante el sexo no se practica igual si tienes genitales masculinos o femeninos.
Si tienes chichi, puedes toquetearte prácticamente en cualquier momento del acto. Y si te corres, de todas formas, después puedes volver a empezar. Si tienes pito, tienes algunas limitaciones de tiempo y de intensidad, ya que tu orgasmo suele marcar el final de las celebraciones.
Cuidado con las interpretaciones
Es importante que tengas claras tus intenciones: si te tocas el pito o el clítoris durante tus escarceos (por cierto, «juegos sexuales» me hace pensar en casquería de ternera…), es para aderezar una situación que te excita y que disfrutas. Y desde luego no para matar el tiempo porque te estás aburriendo de la hostia. Confundirse al respecto puede tener consecuencias desagradables para el ego de tu pareja.
Si cuando te aburres de la hostia (por si te pasa alguna vez) sueles vestirte y proponer una partida de Scrabble, no hay riesgo de que haya dudas sobre tu entusiasmo. Si no eres tan categórico, basta con una simple explicación verbal, antes, durante o después, para aclarar el tema.
Un imprescindible de la pequeña guía para follar dirigida a zombis
Tocarte, entre otras cosas, puede ser muy práctico para manejar la situación del polvo en modo KO. A veces te apetece hacer cosas con tus genitales y los de la otra persona aunque te mueras de sueño y no te responda ni un solo músculo. El problema es que en esos casos rara vez apetece hacer acrobacias o batir récords de resistencia.
Ahí es donde la masturbación es tu amiga. No hay nada como ella para darle, sin esfuerzo, una eficacia incontestable a la cópula de dos pulpos agonizantes.
Conclusión
Si te gusta masturbarte (y eso le gusta a bastante gente) y te sientes a gusto con tu pareja, la masturbación durante el sexo, cuando te apetece, es placentera y no requiere técnicas ni cuestionamientos existenciales. ¡Así que a poner esas patas en marcha!
