Body Wand Midnight vs Fairy Mini: la prueba comparativa

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Los vibradores ultrapotentes suelen parecerse mucho, hasta el punto de que uno se pierde un poco a la hora de elegir. Sin embargo, no todos son iguales. Vamos allá con una prueba comparativa de dos de ellos: el Body Wand Midnight y el Fairy Mini 230 V.

Y ya que no son los únicos vibradores ultrapotentes que tenemos a mano, vamos a aprovechar para compararlos también con el hermano mayor del Body Wand Midnight, el Body Wand clásico.

Los vibradores ultrapotentes Body Wand Midnight y Fairy Mini

¡Vamos a ver si hay diferencias importantes entre los dos y, de ser así, cuáles son!

Desembalaje de los dos juguetes sexuales

Los dos vibradores vienen en envases bastante parecidos. Se trata de cajas de cartón con una imagen del juguete sexual en la parte delantera. El embalaje del Fairy Mini es un pelín más pequeño que el del Body Wand Midnight, y los diseños son distintos. Rosa para el Fairy, blanco y negro para el Body Wand Midnight.

Pero no hace falta detenerse más en eso: estas cajas son desechables.

Abrámoslas rápido y veamos mejor qué hay dentro.

Fairy Mini: una funda para guardarlo

El Fairy Mini viene con una funda rosa muy suave hecha con pelo de los Ositos Cariñositos, mientras que el Body Wand Midnight viene tal cual.
La funda en sí no tiene nada de extraordinario, pero resulta muy práctica y se agradece que venga incluida.

Aspecto del Body Wand Midnight y del Fairy Mini

Con unas formas exactamente iguales y las mismas dimensiones (25 centímetros de largo, con una cabeza de 4,5 centímetros de diámetro), los dos juguetes sexuales solo se distinguen por sus colores.

Fairy Mini, Body Wand y Body Wand Midnight

Fairy Mini, Body Wand y Body Wand Midnight

 

Bueno, y, si acaso, la forma de sus enchufes. Pero, a menos que te apasionen los enchufes, vamos a decir que es, como mucho, algo anecdótico.

Para comparar, el Body Wand clásico (el azul cielo, en el centro de la foto) mide 32 centímetros de largo, con una cabeza de 5,5 centímetros de diámetro.

 

Mucha gente conoce el Fairy, blanco y rosa, con su look de karaoke en el mundo de Polly Pocket. Es mono, pero es hortera.

Prueba comparativa del Body Wand Midnight y el Fairy Mini

Fairy y Body Wand Midnight

 

El Body Wand Midnight, en cambio, es negro liso. En resumen: más elegante. Dentro de la categoría de vibradores ultrapotentes con cable, es el único negro que conozco. Sin embargo, las innovaciones en materia de diseño no han ido más allá de los colores, y está muy lejos del diseño del Smart Wand de LELO, pero ya tiene un estilo mucho más sobrio que el Fairy. Y, para mi gusto, eso es algo bueno.

Textura y material

Los dos juguetes sexuales son de plástico duro. En el caso del Fairy Mini, se indica «30% ABS, 70% plástico». En el del Body Wand Midnight no se indica, pero es muy probable que sus materiales sean los mismos que los del Body Wand original: «TPR y plástico».

El TPR y el ABS son dos materiales no porosos y seguros para el organismo. «Plástico» no quiere decir gran cosa, pero, como su textura es dura, no hay razón para que Fairy y Body Wand contengan ftalatos. Por lo demás, no hay más motivos para preocuparse que por el resto de los objetos de plástico que llenan nuestro día a día.

Los dos juguetes sexuales son duros, sí, pero el cuello, «en acordeón», es flexible, lo que amortigua los movimientos.

Alimentación del Body Wand Midnight y del Fairy Mini

El Body Wand Midnight y el Fairy Mini 230 V se enchufan a la corriente (aunque, por su nombre, sería francamente extraño que el Fairy «doscientos treinta voltios» funcionara con pilas). Cabe señalar que también hay modelos recargables de las marcas Fairy y Body Wand, muy probablemente menos potentes, pero no voy a hablar de lo que no conozco.

Las ventajas y los inconvenientes de la alimentación con cable son bastante evidentes. Lo bueno: no hay que ponerse a buscar pilas ni llevarse la sorpresa de «¡vaya, la batería del juguete sexual está descargada!». Lo malo: hay que tener un enchufe cerca… Y, sobre todo, no manipular agua (ni zumo de frutas, ¿eh?) ni tenerla cerca (no sea que acabes hecha un asado, lo cual es bastante fastidioso).

El enchufe del Fairy Mini es de lo más normal. El del Body Wand Midnight se divide en dos partes. Si desenchufas el adaptador europeo, aparece un enchufe japonés (o, al menos, me parece que es japonés: 110 V. El hecho de que se haya diseñado en Japón y Google parecen confirmar esta hipótesis). Pero, como decía antes, a menos que seas fan de los enchufes, todo esto nos importa un carajo.

Controles

La potencia de las vibraciones de los dos juguetes sexuales se regula con una ruedecilla que controla un potenciómetro. Es muy sencillo y práctico para ir variando la intensidad, empezar despacio y subirla poco a poco, bajarla un rato para volver a subirla con ganas, etcétera…

Eso hace que las sensaciones sean más interesantes, porque evita que te quedes adormecida y te «acostumbres» a la potencia de las vibraciones. También permite reanudar la estimulación muy despacio poco después del orgasmo, cuando el clítoris está especialmente sensible.

En cuanto a los controles, Fairy y Body Wand Midnight quedan empatados. Y también empatan con el Body Wand clásico, que se regula de la misma manera. Los tres superan al Palm Power Massager, con su único botón un poco pesado, que solo sabe subir la intensidad y no siempre entiende muy bien si queremos apagarlo o aumentarla.

Potencia: el Fairy Mini vibra más fuerte

Al final, sí que hay una diferencia notable entre estos dos competidores, no cabe duda: el Fairy Mini es, con diferencia, mucho más potente que el Body Wand Midnight.

Bueno, los dos vibradores vibran muy fuerte. Pero el Fairy Mini vibra todavía más fuerte. La diferencia se nota en cuanto los encendemos, incluso antes de probarlos, al apoyarlos en la palma de la mano a máxima potencia.

El Fairy Mini es tan potente como el Body Wand clásico (el de tamaño grande). A este nivel de potencia, es bastante difícil compararlos con precisión. Si los pruebas uno después del otro, las mediciones se falsean a favor del que se usa en segundo lugar. Y si dejas una pausa lo bastante larga como para que el clítoris tenga tiempo de calmarse entre un uso y otro, no recuerdas con exactitud la intensidad de un juguete sexual cuando pruebas el otro.

Así que el método más fiable es apoyar la cabeza de un vibrador en la palma de cada mano. Se ve que las intensidades del Fairy Mini y del Body Wand clásico son del mismo orden de magnitud, aunque la sensación sea distinta, porque también lo es el tamaño de la zona de contacto. Y eso también se nota al usarlos.

En resumen, en cuanto a potencia, me parece todo un logro por parte del Fairy Mini, que es mucho más pequeño que el Body Wand clásico. El Body Wand Midnight también es muy, muy potente, pero no cabe ninguna duda: lo es menos que el Fairy Mini.

Nivel de ruido

En el embalaje del Body Wand Midnight hay un logotipo que dice «Whisper quiet». Es cierto que hace menos ruido que el Fairy Mini. Pero no diría que sea «un susurro silencioso».

Digamos que el Fairy Mini suena como una batidora ruidosa, mientras que el Body Wand Midnight recuerda más a una batidora moderna bastante silenciosa… Pero una batidora, al fin y al cabo.

Bueno, quizá exagero con lo de la batidora (me cuesta juzgarlo, no tengo ninguna), pero se oirá desde la habitación de al lado, con la puerta cerrada. A mí me recuerda un poco al ruido de una depiladora eléctrica.

Eficacia

Con el Fairy Mini o con el Body Wand Midnight, llego muy (muy) rápido al orgasmo con cualquiera de los dos vibradores. Y cuando quiero (siempre que antes me embadurne el clítoris de lubricante, tampoco hay que pasarse), porque todo ocurre tan rápido que la fricción no llega a resultar molesta. Y a voluntad, gracias a la ruedecilla, que me permite elegir el momento exacto en que quiero que la intensidad se dispare y provoque un orgasmo.

Para mí, la diferencia entre estos dos juguetes sexuales no está ahí. Pero mi clítoris está lejos de ser de los más difíciles de satisfacer. Si tienes dudas sobre lo exigente que pueda ser el tuyo, no lo dudes: elige el Fairy Mini. Si el rosa Barbie te molesta de verdad y te basta con un vibrador «solo» muy, muy potente (pero claramente menos que el Fairy), opta por el Body Wand Midnight.

Para mí, que un vibrador ultrapotente sea lo bastante bruto como para hacerme correrme rápido no es algo opcional. Y el Fairy Mini y el Body Wand Midnight cumplen ese requisito con creces (al menos, según la opinión de mi clítoris).

Pero, ya que estamos, si voy a tener un aparato cuyo objetivo es vibrar muy, muy fuerte y sus dimensiones y funcionamiento son iguales, prefiero que vibre lo más fuerte posible. Es más divertido, aunque solo sea por el placer de poder subir todavía más la intensidad. Y funciona seguro, incluso cuando tu clítoris ha decidido fastidiarte y ponerse de morros.

Así que el Fairy Mini gana la ronda más importante del combate: es el más potente. La diferencia se nota y no deja lugar a dudas.

Conclusión: ¿Body Wand Midnight o Fairy Mini?

Hagamos recuento de puntos:

A favor del Body Wand Midnight:

  • Visualmente, es más elegante.
  • Hace menos ruido.

A favor del Fairy Mini:

  • Es más potente, sin lugar a dudas. Y ese es (al menos para mí) el punto más importante.
  • Viene con una funda para guardarlo. Eso también se agradece.

Tenemos aquí dos juguetes sexuales estupendos, bastante parecidos en muchos aspectos. Para elegir entre ellos, todo depende de qué diferencias consideremos más importantes.

Desde mi punto de vista, sea cual sea el aspecto del objeto, queda en segundo plano frente a su eficacia… Sobre todo cuando la diferencia estética está únicamente en el color. La potencia es el criterio más importante.

Me gustan los dos, pero el Fairy Mini es, sin duda, mi favorito. Y encima viene con una funda.

 

Note finale du test

8 .6 / 10

Les plus

  • Ultrapotente
  • Y ultraeficaz

Les moins

  • Muy rosa
  • Ruidoso

 

 

Collectionneuse compulsive de sextoys dont la collection prend désormais plus de place que ma garde-robe, je teste chaque accessoire coquin avec une exigence sans faille.

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