Hace un tiempo, un lector, en busca de un buen vibrador ultra-poderoso para su compañera, nos hizo preguntas sobre el Body Wand recargable. Menos conocido que el Fairy y el Europe Magic Wand, este sextoy es el hermanito sin cable del Body Wand.
Al no haber tenido nunca trato con este vibrador, no sabía lo suficiente como para poder informarle como me hubiera gustado. Pero decidí remediar eso, programando una prueba de este sextoy.
Aquí está, pues, la prueba del Body Wand Rechargeable Massager.
La presentación del sextoy
El Body Wand Rechargeable llegó en una caja de cartón, bastante parecida a la del Body Wand Midnight.
Esta caja es desechable, y no se incluye ningún accesorio de almacenamiento.
El Body Wand Rechargeable Massager sale de su caja.
El diseño del Body Wand Rechargeable Massager
Aparte de su tono, la cabeza del Body Wand Rechargeable Massager es idéntica a la del Fairy Lithium y la del Fairy Mini. Mismas dimensiones y misma forma.
Su cuerpo es más largo que el del Fairy Lithium, y más cilíndrico. El Body Wand Rechargeable mide 26 centímetros de largo, frente a 20 cm del Fairy Lithium.
El Fairy Lithium se estrecha justo por encima de la rueda, lo cual, a mi parecer, permite un mejor agarre, mientras que el Body Wand Rechargeable Massager es más tubular, ligeramente abombado en el centro de su mango.
En cuanto a los tonos, es netamente más sobrio que los Fairy. De un negro liso, solo se adorna con una banda metálica plateada debajo de los controles y con el nombre de la marca, en gris, encima.
Es menos kawaii, es cierto, pero es más versátil, no pica los ojos. Después, todo depende de los gustos de cada persona… Por mi parte, prefiero este diseño, que me da más la sensación de estar ante un juguete dirigido a adultos, y no a una micro Barbie.
En general, el aparato parece bastante bien diseñado. No parece especialmente lujoso, pero no presenta ningún defecto de fabricación visible, y parece bastante sólido.
Textura y material
El Body Wand Rechargeable Massager es de plástico ABS, como los otros Body Wand y los Fairy que hemos probado. Este material, sano para el organismo, es no poroso, por lo que se limpia bastante fácilmente, y es rígido.

Al igual que otros estimuladores del mismo tipo, el cuello del vibrador es flexible. Esto permite que la cabeza vibrante adopte la inclinación adecuada con respecto al clito*, sin ejercer una presión excesiva sobre este.
(*) O sobre la zona del cuerpo sobre la que lo apoyes, la escápula, por ejemplo, si piensas usarlo para masajearte la espalda.
Alimentación del Body Wand Rechargeable Massager
Como su nombre indica, el Body Wand Rechargeable Massager se recarga (¡menudo alivio!), gracias a un transformador incluido.
El cargador se conecta a una mini-toma situada en el lateral del mango del sextoy. Esta toma está cubierta por una tapa cuando el Body Wand no está cargando. Justo al lado de esta toma, un LED se ilumina cuando la carga está terminada.
Se anuncia en la caja, en inglés: «1 hora de carga = hasta una hora de placer». No he cronometrado para verificar estas afirmaciones, pero la duración durante la que la batería aguantó me pareció bastante honesta.
Conexión del cargador al sextoy.
El vibrador puede funcionar mientras está enchufado, y una nota en el empaque lo subraya. Así que, a priori, no hay riesgo en hacerlo, siempre que se tomen las precauciones ordinarias relacionadas con el uso de un vibrador con cable: no tener agua cerca, no morder el cable, y compañía… En la mayoría de los sextoys recargables, generalmente es al revés: a menudo se encuentran avisos de «Atención, no usar durante la carga» en los manuales.
Así que es un punto a favor del Body Wand Rechargeable Massager. Si se olvidó de cargarlo o si logras agotar toda la batería tras una frenesía masturbatoria particularmente intensa, el transformador puede salir al rescate, no te quedas colgado sin más.
En el reverso de la caja, las características del aparato.
Controles y modos
Los controles del Body Wand Rechargeable Massager son muy simples.
Una rueda está conectada a un potenciómetro y permite regular, de manera progresiva a voluntad, la potencia de las vibraciones.
Un botón, en el lateral, permite cambiar a un modo de pulsaciones. En este modo, la potencia de las vibraciones no es regulable. Presionar de nuevo este botón permite volver al modo clásico.
Nivel de ruido del Body Wand Rechargeable Massager
El empaque nos anuncia un vibrador silencioso, con un logo acompañado de la leyenda «Whisper quiet» («susurro tranquilo»).
En la práctica, el Body Wand Rechargeable Massager es efectivamente un poco menos ruidoso que sus compañeros. Hablar de un sextoy silencioso en su caso sería falso, pero no se va por los agudos como los Fairy, por lo que el sonido se propaga un poco menos.
Maniabilidad
El Body Wand Rechargeable Massager es muy fácil de controlar, con dos dedos: se deja uno reposar sobre la rueda, que permite regular la intensidad de las vibraciones de manera muy intuitiva, y otro cerca del botón «Pulsaciones».
En cuanto al agarre, la mayoría de los otros vibradores ultra-poderosos de este tamaño dan prácticamente la misma impresión, excepto el Fairy Lithium, que se estrecha a la altura de la rueda, lo que permite agarrarlo con más firmeza.
El Body Wand Rechargeable, tumbado con sus amigos. De izquierda a derecha: el Fairy Lithium, el Smart Wand Medium de LELO, el Body Wand Midnight, el Fairy Mini, el Fairy Turbo, el Body Wand «clásico», el Smart Wand Large y el Europe Magic Wand.
Eficacia
La potencia máxima del Body Wand Rechargeable Massager es un poco más baja que la del Fairy Lithium. Pero es más que suficiente para que yo alcance el orgasme igual de rápido.
No es exactamente el mismo tipo de vibraciones: su frecuencia parece un poco más baja y su amplitud, más elevada. Pero ninguna cifra al respecto figura en el empaque.

En cuanto al modo de pulsaciones, personalmente no lo encuentro muy interesante. Son pulsaciones muy regulares, estilo «vibra – no vibra – vibra – no vibra», bastante rápidas. Esta alternancia puede ser simpática para empezar la estimulación de manera original, pero se vuelve pronto frustrante.
Pero este modo está bien separado de las vibraciones clásicas, con un botón que permite cambiar a él o salir de él con un movimiento de dedo, no te sorprendes de repente con pulsaciones sin querer. En resumen, no interfiere con las otras funcionalidades del vibrador, y tiene el mérito de existir, lo cual constituye, al fin y al cabo, un pequeño extra.
Conclusión sobre el Body Wand Rechargeable Massager
Los puntos a favor:
- Es recargable, y también puede funcionar con corriente si se olvidó de cargarlo.
- Su diseño es más sobrio.
- Tiene un modo de pulsaciones-extra, que no le quita las tres patas a un pato vibrante, pero cuyo botón de control separado no viene a estorbar el funcionamiento «ordinario» del vibrador.
Los puntos en contra:
- Es un poco menos potente que su competidor directo, el Fairy Lithium.
Note finale du test
Les plus
- Recargable
- Diseño más sobrio que el Fairy
Les moins
- Un poco menos potente que el Fairy Lithium
El Body Wand Rechargeable Massager es un poco menos potente que el Fairy Lithium. Pero eso no le impide ser un vibrador muy eficaz. A cambio, parece un poco más elaborado, con la posibilidad de cambiar a un modo complementario, y tiene un diseño más discreto, sin hadas ni mariposas rosas.
Para resumir: es un sextoy totalmente recomendable y bastante bien diseñado. No es, es cierto, el más potente de todos, pero se gana sobradamente su título de vibrador ultra-poderoso.












